Columnista: Luis Pardo Altamirano

‘Centenario FC. San Agustín’ y el grandioso deporte de la hípica

Por: Luis Pardo Altamirano

“Si me pides poesía en movimiento te mostraré a un caballo”

(Anónimo)

La celebración de las ‘Bodas de Perla’ (30 años / 1992-2022) del Club Centenario FC., integrado por ex padres de familia del tradicional Centro Educativo Particular CEP de San Isidro, y cuyo nombre obedece a los cien años de existencia del referido colegio (cuando en el 2003 egresó la promoción escolar conformada por sus hijos estudiantes), tiene diversas connotaciones dignas de destacar.

Pues, se trata de una conmemoración establecida con un programa que incluye una carrera de caballos en el emblemático Hipódromo de Monterrico, compitiendo por el Premio Especial “Bodas de Perla Centenario Fútbol Club San Agustín” (quinta carrera de la tarde, sobre césped, a las 3.15 pm. del sábado 19 de noviembre); evento en el cual se reunirá toda la familia centenaria: padres, hijos, los nuevos acompañantes del club e invitados diversos.

Son treinta años fomentando importantes valores como la familia, la educación, el deporte y la amistad; algo que siempre necesitará toda población, virtudes necesarias en toda sociedad en desarrollo. Así, por ejemplo, durante todo este trayecto de vida y siguiendo la línea de pensamiento de aquel santo de la iglesia católica, los centenarios han puesto en práctica lemas como: ‘Una sola alma y un solo corazón hacia Dios’, o aquella que se da tras la competencia deportiva: ‘Ganar sin orgullo, perder sin rencor’.

Producto de ello, pasado el tiempo, hoy, esos hijos, aquella generación de estudiantes se desenvuelven como profesionales tanto en el ámbito nacional como internacional; llegando incluso, uno de ellos, a ser congresista de la República (el ex parlamentario Guillermo Aliaga). Estando presente también -aquella característica camiseta azul y negra- en los torneos mundiales como el pasado Mundial Rusia 2018 o la última Copa América.   

En cuanto a los originarios centenarios papás, muchos de ellos canosos y peladitos, pero con el vigor a cuestas, siguen bregando y corriendo como niños tras la pelota de fútbol, acompañados de los nuevos refuerzos, buscando esa salud para el organismo e igual aquel ¡salud! por las alegrías o las penas al recordar a sus hermanos que partieron.

Pero, más allá de ello, muchos como el suscrito en un inicio, nos preguntábamos ¿qué tiene que ver el fútbol con la hípica?, ¿cuál es la ligazón?, ¿cómo se cruza aquella frontera portando un balón para llegar al ámbito de los caballos? La respuesta es simple, y para ello hay que enfocarse en la esencia de lo que es el deporte, las razones del por qué el deporte es educación, respeto, convivencia, empatía, valoración.

Por eso, al despedirme, agradezco sobremanera a entendidos que han consolidado la grandeza de la hípica peruana, como Ramiro Eduardo Talaverano Cárdenas (ganador del Derby Nacional en el 2001), con otra frase que sirve también para fortalecer mi hermandad (que data desde las aulas universitarias) con el colega y amigo Carlitos Sarmiento: “El cielo nunca podrá ser cielo si mi caballo no está allí para darme la bienvenida”

¡Se da la partida señoras y señores …!


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