Bruno Pacheco se da el lujo de twittear estando prófugo. Se filtran informes desde el interior de la PNP que exponen que su falta de acción en los días previos a que se dicte la orden de captura contra el ex ministro de Transportes y Comunicaciones Juan Silva, no fue una casualidad. Peruanos que se agarran a balazos en los cerros de Atico con un saldo de catorce muertos, ante la casi ausencia de Autoridad (salvo unos pocos policías en desventaja frente a los enfrentados). Destrucción y paralización en el sector minero. Crisis en el sector agrario. Combustibles y alimentos con precios altos. Sensación de inseguridad y crisis educativa. Paralización en las obras de construcción de varios hospitales en el interior del país (Tacna, Iquitos, son un ejemplo) y deterioro de la atención de salud. Crisis en el sector Educación a partir de la falta de meritocracia y de evaluaciones de los profesores, y problemas para que los alumnos accedan a una infraestructura adecuada. Falta de conectividad. Falta de promoción real de la inversión privada. Descenso de los índices de empleo formal (y en general), aumento del riesgo país. Así se encuentra nuestro Perú “gobernado” por Pedro Castillo.
El gobierno, ha gastado en un año lo que otras veces se gasta en un quinquenio. Principalmente regalando dinero a través de bonos, pagando a su burocracia de comechados y amigos, en vez de utilizarlo para impulsar la producción y generar empleo, para cubrir fondos que permitan que los combustibles y alimentos no se vayan a las nubes, para cumplir con la construcción de la infraestructura que se necesita para nuestro desarrollo o acudir en socorro de algún sector específico en crisis. Se da el lujo de pasearse por el país con los “gabinetes descentralizados” que cuestan millones, y que constituyen más que nada, una fuente de propaganda de sus trasnochadas intenciones, como la de la Asamblea Constituyente.
No siendo suficiente todo esto, la corrupción que envuelve cual manto negro a los principales actores de este régimen, el proclamado a la cabeza, junto a la evidente falta de idoneidad para el cargo de éste y muchas de las personas que nombra, constituyen una tormenta perfecta que es fuente de las crisis política, económica y social que vivimos.
Mientras tanto, Pedro Castillo sale del país a seguir haciéndonos pasar vergüenza, y, de regreso, brinda una “entrevista” burdamente preparada, sin repreguntas, propalada en las pantallas del Canal 7, canal del Estado que él maneja, a muy tempranas horas del domingo que pasó, con guante blanco, en medio de una coyuntura además, dominada por la atención de la mayoría de la ciudadanía en la previa al partido de fútbol por el que la Selección Nacional se jugaba su pase al campeonato mundial. En ella más de lo mismo, anuncios gaseosos, populismo, necedad y nada de responder las inquietudes que todos los peruanos tenemos respecto de las decisiones que toma, la marcha del país y su participación en los casos de corrupción en que se le involucra directamente.
Así nos tiene este régimen. Adormecidos entre las cortinas de humo y las mentiras, que son tantas y tan burdas, que parece, cada vez que aparece una más, ser una línea más al tigre y sin provocar que nuestra clase política o la sociedad civil, concretamente haga algo. Esto demuestra la profunda crisis que tenemos como sociedad. Al parecer, los peruanos sólo somos capaces de movilizarnos y demostrar nuestro amor por la patria, aglutinados alrededor de la Selección de fútbol. No pareciera que el destino del país, la posibilidad de destrucción de la viabilidad del Perú con la continuación de la destrucción de sus instituciones, con la ineficacia de los sistemas de control político y legal para poner fin a este régimen, nos preocupara.
Tenemos un presidente proclamado que es una mentira. La personificación de un fraude. El ejemplo de lo que puede llegar a ser un peruano si no se educa, y que traiciona a su país. Pedro Castillo sabía que no estaba preparado ni capacitado para dirigirlo, e igual participó de una manipulación de las masas para que lo elijan y para mantenerse en el poder.
Pero para lograr todo esto no es posible actuar sólo. Es cierto que grupos como AP (niños incluidos) y APP se devanean entre el apoyo y la condena al régimen. Despreciable actitud de preferir los intereses particulares a los del país. Pero más despreciable, es la actuación de Perú Libre, afines y las bancadas caviares de JPP y Partido Morado. Porque no es posible que con todas las pruebas que se tiene de la corrupción de Pedro Castillo y su cúpula, aunado al pésimo gobierno que venimos teniendo (varias veces hemos expuesto que es más un desgobierno) continúen blindándolo con sus votos en el Parlamento.
La sensación de desgobierno y caos va en aumento, con el beneplácito de los comunistas aliados del gobierno que así tienen el escenario esperado para cristalizar sus anacrónicos proyectos.
Y nosotros, como sociedad civil, amantes de la libertad y la democracia, seguimos en un estado catatónico. Sin reaccionar. Sin presionar a las instituciones que nos quedan para la defensa del país, la principal el Congreso, para que de una vez por todas actúe y saque a esta banda lumpen de ineptos.
Estamos en un peligroso estado de adormecimiento. Similar a lo que pasó en Venezuela. Mirar para otro lado, no preocuparse por los problemas que generan quienes nos gobiernan. Sólo ocuparnos de nuestro día a día sin pensar más allá. En el país llanero cuando quisieron reaccionar ya era tarde. El gobierno cual cáncer ya había hecho metástasis copando los estamentos que necesitaba para perpetuarse en el poder junto con su ideología de izquierda extremista. ¿Estamos esperando que aquí pase lo mismo? El mismo mensaje lo extiendo a nuestros congresistas. Sobretodo a los de los grupos que blindan a este régimen. Demuestren un poco de decencia y cariño por el Perú. Esto no se trata del color de sus tiendas, se trata de que un régimen corrupto e inepto no puede conducir un país. Piensen en las generaciones futuras. Hagan patria y sáquenlos de una vez.



