Fernando Arce Alvarado
Parlamentario Andino.
Sin lugar a dudas, el principal problema público a nivel de todo el país que es preciso resolver en la actual coyuntura, es enfrentar los más de doscientos incendios forestales que están arrasando millones de hectáreas en diferentes regiones del país, provocando muertes y caos.
Este enorme reto no es de ahora, es de siempre y acrecentado este año, por las inclemencias del cambio climático a nivel mundial que, de hecho, está provocando con mayor fuerza eventos como el señalado a nivel mundial. Esto como punto de inicio para analizar de manera objetiva lo que está sucediendo en nuestro país.
Ahora bien, hecha esa salvedad, es evidente que a nivel nacional hay muchas tareas pendientes, del gobierno nacional, de los gobiernos regionales y de las propias comunidades, partiendo de la base que el 98% de los incendios son provocados por una mal interpretada cultura ancestral que comprende que la quema de tierras es recomendable para fortalecer futuras siembras.
Desde esa óptica es preciso señalar que, si conocemos que esta problemática es de carácter estructural, la solución debe ser a ese mismo nivel, estructural, esto es, con políticas de Estado que eduquen a nuestra población y erradiquen prácticas que están generando no solo problemas ambientales muy graves para el equilibrio del ecosistema, sino además, muerte de peruanos (reportados 15 a 15 de septiembre), que seguramente sumarán más en los días que vienen e infinidad de animales que habitan en las zonas afectadas. El problema es realmente mayúsculo.
A esto debe sumarse, la ausencia de una verdadera consciencia ambiental y una notoria improvisación de los gobiernos regionales que, si bien tienen recursos financieros para atender este drama ambiental, social y económico, no asignan los recursos suficientes para este propósito y mucho menos forman recursos humanos que estén capacitados para apagar incendios con las técnicas adecuadas y tampoco se les provee, a los pocos recursos humanos que se tiene, suficientes equipos ni la logística necesaria.
A nivel nacional tampoco podemos eximir de culpas al Estado, la tarea conjunta de diferentes carteras del poder ejecutivo, encabezadas por el ministerio del medio ambiente, salud y otros, incluyendo al ejército nacional, está enmarcada por una ineficiente coordinación y cómo no decirlo también, asignaciones presupuestales que no condicen con el tamaño del problema que se pretende resolver.
Adicional a todo, no es posible que la agenda política, tan movida estos últimos días, prácticamente hayan invisibilizado una tragedia como la que vive el Perú en este momento. En otros términos, a un reto internacional, nacional, regional y local, de carácter ambiental, económico y social, se le suma la inconsciencia humanitaria y ausencia de empatía de la clase política asentada en diferentes estamentos del Estado, que parecen estar viviendo en un mundo paralelo, mientras tanto, nuestro país literalmente, está que ARDE. Es preciso HUMANIZAR LA POLÍTICA.



