Cómo cambian los tiempos. Resulta que ahora no es sólo la etiquetada como “oposición golpista de derecha” que pide la salida de Pedro Castillo de la presidencia de la república, sino también se alzan cada vez más voces provenientes del sector de izquierda progresista denominada “caviar”, que también pide la defenestración del proclamado.
Este último grupo y su basta legión de adeptos, gracias a la gran influencia que sus más conspicuos representantes ejercen en la opinión pública a través de los medios de comunicación de más llegada a la población, así como en sectores académicos, profesionales y laborales; súbito, se dio cuenta que el presidente y el grupo que lo circunda, carece de la idoneidad para ejercer el gobierno nacional, y que sus características más resaltantes son la ineptitud y la corrupción al más alto nivel del gobierno, y acompañando ello, un espíritu destructor, que lo demuestra prácticamente a diario con la continuación de discursos populistas y comunistoides, mientras el país vive una sensación de desgobierno, falta de autoridad y carencia de conducción y liderazgo.
Así, Francisco Sagasti, ex presidente transitorio del Perú, de los más destacados representantes de esta izquierda “caviar”, manifestando lo que muchos de sus integrantes ya venían adelantando a través de sus mensajes en redes sociales y medios de comunicación, se anima a decir, no sólo que el presidente tiene un grave problema de incapacidad para gobernar, sino a que procede que deje el gobierno, proponiendo que se reúnan firmas para buscar ello.
Esto demuestra un cambio en este sector de la izquierda, que hasta la fecha había sido aliado y sostén del régimen. A pesar de las continuas metidas de pata de Castillo y compañía, la izquierda “caviar” se mantuvo firme en su intención de respaldarlo, se hizo de la vista gorda frente a los graves casos de ineptitud y corrupción que nos hemos y seguimos enterando, casi a diario. Todo esto ha venido sucediendo, en tanto Castillo no ponía en riesgo la posición privilegiada de este grupo de poder que ha sabido mantenerse en una posición de dominio en el Poder Ejecutivo por más de 20 años. Sin embargo, lo paradójico del asunto, es que viene siendo precisamente una de las intenciones manifiestas del nuevo régimen, preferir otorgarle la responsabilidad del gobierno (y el poder) al grupo de los chotanos, así como seguir manteniendo con una cuota de poder a Perú Libre; a costa del desplazamiento de las figuras caviares.
Así, la esperanza de dominar el Gobierno Central, con Castillo en el poder, se ha tornado casi impracticable para este sector de la izquierda, que incluso ve peligrar no sólo su posibilidad de participar de la responsabilidad y las decisiones, sino su manera de lucrar de los recursos del Estado a través de la contratación de sus cuadros, tanto de manera directa como a través de consultorías o modalidades similares de contratación.
La salida de Mirtha Vásquez del premierato, de Avelino Guillén, entre otros; la conformación del vigente gabinete sin mayores figuras de este sector de la izquierda, han más que encendido las alarmas, y parecen haber convencido a estos “caviares” de que Castillo debe salir.
Triste razón por la que este grupo de izquierda, ha venido a coincidir con el anhelo de otros millones de peruanos realmente preocupados por la democracia y la libertad.
Ante este estado de las cosas, creo que debe primar el interés del país. El mismo que, como he manifestado en anteriores artículos y comentarios, debe significar la toma de aquellas decisiones que sirvan para que el Perú no se detenga, y se continúe por la senda de la mejora de la calidad de vida de nuestra población.
He señalado también, que considero esencial para ello que el presidente proclamado y su cúpula de poder, dejen el gobierno de manera legal y legítima, en el marco de la Constitución. Teniendo en cuenta este objetivo, los grupos de oposición del Congreso, deberían aprovechar este “descubrimiento” interesado de la izquierda caviar, y buscar un acercamiento con ellos. De una vez decidirse a hacer política y tratar seriamente de convencerlos de que la mejor salida para el Perú, es que Pedro Castillo se vaya a su casa de una vez.
La ineptitud y la corrupción manifiestas, son señalados como rasgos característicos tanto por los sectores denominados de derecha como de izquierda moderada. Pues, debería trabajarse bajo estas coincidencias en la búsqueda de una salida pronta del proclamado. Acaso, a través de la vacancia constitucional.
Ante este supuesto, de acuerdo a nuestra Constitución, tendría que asumir la vicepresidenta y quedarse el actual Congreso. Sin embargo, si es necesario para un acuerdo multipartidario y para la tranquilidad social, que se vayan todos, y se proceda a nuevas elecciones generales, considero que tanto la vicepresidenta como los parlamentarios deben priorizar el interés nacional, y estar dispuesto a irse también. En este contexto, el día 28 de marzo está programada la defensa, debate y eventual votación de la vacancia del presidente.
Si este es el camino, el tiempo apremia y el Perú no puede esperar más. Háganlo ya.



