Columnista: Pablo Antonio Iglesias Palza

Año Nuevo. Nada Nuevo. Malas Nuevas

Y en un abrir y cerrar de ojos estamos en la segunda semana del año. El gobierno de Pedro Castillo avanza a cumplir sus primeros seis meses y las sensaciones que deja siguen siendo las mismas desde su cuestionada elección: ineptitud, populismo, altas probabilidades de corrupción, posturas radicales que corresponden a un comunismo primitivo, sospechosos vínculos con las vertientes más radicales de éste, incluso filoterroristas, demostrando con todo esto en mi opinión, un profundo desprecio por los peruanos y los objetivos del país para salir del subdesarrollo.

Inicia el año con Vladimir Cerrón y su cúpula coordinando en Palacio de Gobierno, con personas inidóneas siendo nombradas en puestos de ministerios y otros organismos del Estado, sin tener los requisitos ni el perfil requeridos, más que ser las amantes, jefes de campaña, amigos de familiares, chotanos, o ayayeros reciclados, como es el caso de Daniel Salaverry. Más de lo mismo.

Persiste también, la imposibilidad de que el Presidente sea vacado por el Congreso de la República. Acaso el nombramiento de Salaverry tenga que ver con la intención política del jefe de Estado y su cúpula, de asegurar unos votos más a los cinco de Juntos por el Perú y los treintisiete de Perú Libre (que a pesar que ha sufrido deserciones, estos 37 son claramente congresistas de izquierda que no parecería que se inclinarían por la vacancia, frente a la alternativa de tener a personas de lo que ellos consideran la Derecha en un siguiente gobierno).  Nada en política es casualidad, y el nombramiento de un advenedizo como Salaverry cuya fama y especialidad (ni siquiera ha terminada su carrera universitaria) radica en la traición de sus jefes de  turno, es una raya más al tigre de decisiones presidenciales cuestionables. El puesto de Presidente de Directorio de PerúPetro, es un cargo apetecible, no sólo por el dinero que se maneja, las relaciones que se tejen y de cuyos destinos participará el flamante elegido, sino también por el sueldo y gollerías que conlleva, en muchos casos mayores a los que tiene un ministro. Será que asegurarle al primer mandatario la no vacancia en el Congreso ha sido la contraprestación?

El hecho es que este bloqueo de la vacancia (que cuenta también con el Partido Morado y Alianza para el Progreso que parecen minimizar la gravedad de las acciones del gobierno así como por cálculo político) se une a la actitud e intención de la Fiscal de la Nación de no investigar a Castillo, a la falta de reacción de esta institución a través de sus fiscales investigadores para efectuar de manera inmediata determinadas acciones (allanamientos, levantamientos de secreto bancario, tributario, de las comunicaciones, incautación de bienes – como el dinero del baño de Palacio - , y otras posibles medidas coercitivas – hemos visto allanamientos e intervenciones tardíos, tres semanas, un mes luego de efectuadas las denuncias - ) que permitan garantizar el éxito de la investigación y eventualmente estrechar el cerco alrededor de la figura del Presidente, quien de acuerdo a la Constitución vigente, no puede ser acusado. Asimismo, volviendo al Parlamento, acudimos a una inaudita pasividad de este Poder del Estado, que se aprecia de la inacción, sobretodo de la oposición. En efecto, parece que el miedo en unos y el cálculo político en otros, se antepone a los intereses del país.

Resulta imprescindible, dado lo que se viene viviendo desde el 28 de julio pasado, que los peruanos podamos acceder a la verdad, y que las Instituciones que tienen el deber constitucional y legal de actuar, lo hagan. Si en el ámbito legal, la fiscalía se encuentra maniatada desde la cabeza, y en este sentido el procesamiento legal de la banda que nos gobierna es prácticamente imposible, tenemos en el ámbito político, a través del Congreso y su función constitucional de fiscalizar, una alternativa. Es inaudito que, hasta la fecha a instancias de la oposición parlamentaria, no se haya creado ninguna comisión investigadora que directamente se ocupe de los escándalos de corrupción que estarían involucrando al Presidente. No puede ser, reitero, que el miedo o el cálculo político prevalezcan a los intereses del país.

No basta que ante la imposibilidad de vacar, el Congreso se limite a interpelar y eventualmente a censurar ministros. Necesitamos más. Que, al menos la oposición, se ponga la camiseta del país y genere investigaciones. También, necesitamos que la prensa se ponga la camiseta del país y actúe en consecuencia, poniendo sus reflectores en los hechos que son verdaderamente importantes y que contribuyan a salir de esta crisis.

Cada día que pasa con este gobierno nos descomponemos más como sociedad, nuestras instituciones tutelares pilares de nuestra democracia, se debilitan, se desprestigian. Empeoramos en todos los ámbitos, nuestro país se hace más inviable. De ello también debe ser conciente la sociedad civil. El Perú necesita de todos para salir del hoyo. Qué más tiene que pasar para que abramos los ojos?

Este gobierno no da para más. En este contexto, el nuevo año es también una nueva oportunidad para que enmendemos como sociedad. Necesitamos del apoyo que todos como sociedad civil podamos brindar a las instituciones que pueden hacer posible el cambio. Que las presionemos si es necesario, siempre en el marco del Estado de Derecho, para que hagan su tarea. No podemos perder más tiempo.


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