García Lorca señaló: “El más terrible de los sentimientos es el de tener la esperanza perdida”.
Hoy quizás sea uno de esos días, en que estás viendo el mundo de color gris o negro. Que no tengas ganas de salir de la cama, quedarte bajo la colcha, quedarte quieto en el sofá, que te sientas aturdida(o) por la pesadumbre. Que lo que estás viviendo te llena de miedo, desesperanza, frustración y de impotencia.
Seguro escuchaste “la esperanza nunca muere”. Pero sí puede morir la esperanza. Y generar una condición psicológica llamada “desesperanza”, y que puede ser “aprendida”, debido a diversas experiencias que fueron dolorosas y tristes, logrando su propósito de matar la esperanza. La desesperanza no es la expresión de un diagnóstico. Por duras que sean las actuales circunstancias, puedes considerar la opción de que vendrán mejores tiempos
Aquí la posibilidad de: Desafiar a tus pensamientos negativos, de cuestionar viejos paradigmas, de buscar respuestas internas, de perseverar en la búsqueda de cambios constructivos para asumir nuevos retos.
Pero, ¿es posible tener esperanza de forma activa e intencionada? ¿Existen recetas para no perder la esperanza cuando el mundo se torna por momentos una distopía o una pesadilla de la que no podemos despertar? “La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma”, cantaba en su poema la hermosa Emily Dickinson.
Entonces, alivia y/o suelta el peso que llevas en el alma. Perdona ese maltrato que recibiste porque pudo ser inconsciente. Perdona el abandono que sufriste y hoy no te permite ver que hay otras personas que te aman. Perdona incluso a esas personas que te hicieron daño y nunca se disculparon, porque su pobreza cognitiva y afectiva los hizo actuar así. Perdónate por horas de llanto inconsolable, de oscuridad, de dolor que no comprendías y que ahora puedes hablarlo.
Aprende que la esperanza no debe ignorar los obstáculos que se presentan en el camino. Sino que es aquella que persiste, que permite seguir adelante, aquella que te da el coraje de trabajar y luchar por tu destino. Convierte tu desesperanza en esperanza teniendo el coraje de levantarte, persistir y hacer de tu mundo el mundo que quieres que sea. Y sobre todo perdonarte para volver a empezar.
Vive en esta vida, conviértete en ese ser maravilloso que creció, vivió pesares; pero sigue creciendo. Encuentra la paz en tu corazón y recuerda solo hay una vida.



