“Existir es un hecho, pero vivir es un arte…”
A lo largo de nuestras vidas hemos aprendido muchas cosas, por ejemplo, a caminar, conducir, cocinar, leer, escribir. En términos de conocimiento hemos aprendido a realizar operaciones matemáticas, ciencia, música, entre otras muchas cosas; pero ni en casa, ni en la escuela nos han enseñado a manejar nuestras emociones negativas, ni a vivir con alegría y entusiasmo, manifestando un propósito de vida. Este articulo lleva por título “Aprendiendo el arte de vivir”, porque no hay más que echar una mirada a la vida para darse cuenta de lo abrumados e infelices que se ven la mayoría de personas en cualquier lugar o ciudad de este planeta: vemos en la TV, en la calle, en el autobús, en la oficina o trabajo. Por todas partes encontramos caras tensas, apuradas, con señales de preocupación y temor, con arrugas de amargura y miedo; rostros cansados, con marcas de desesperación y sufrimiento, y no solo se trata de ahora, por la crisis sanitaria y económica, sino desde mucho antes. En este conjunto de rostros, poquísimos son los que irradian alegría, satisfacción y esperanza, especialmente en momentos como estos. Los hombres y mujeres son infeliz, porque no han aprendido la forma de superar sus dificultades, porque centran su atención en lo malo y destructivo de la vida, agrandándolo y multiplicándolo, por fijar su mente en lo malo. Es común escuchar el dicho popular “piensa mal y acertaras”, y de esta forma nos llenamos la vida de cosas negativas, de angustia, de tristezas, de depresión entre otras cosas.
Desde la metafísica el aprender a vivir es un arte. Para poder comprender porque es un arte, recurrimos a su definición. Según el Diccionario de la Real Academia (RAE), la palabra arte, proviene del latín ars, concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario. Se dice que el arte es una virtud, habilidad o disposición para hacer bien una cosa. En este sentido, el aprender a vivir es un arte, porque debemos desarrollar la virtud o habilidad para estar bien, en armonía con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. El arte de vivir no se aprende en ninguna escuela ni universidad de la Tierra, aunque se ha escrito y realizado muchos estudios, generalmente son las experiencias dolorosas y difíciles las que nos sirven de aprendizaje, es decir, aprendemos a vivir, experimentando diversas situaciones y sintiendo nuestras emociones.
De acuerdo con las creencias de varias culturas antiguas, como hindú, Toltecas, Maya, Inca, egipcia, el hombre ha venido a esta vida aprender o recordar lo que es (un ser espiritual viviendo una experiencia humana) en base a la experiencia. Mejor dicho, somos espíritu que hemos venido a aprender a ser seres humanos. Lo que convierte a este planeta en una especie de escuelita del inmenso universo. Una escuelita que se caracteriza por la presencia de la dualidad, es decir todo lo que existe tiene dos polos (hombre/mujer, noche/día, verano/invierno, valiente/cobarde), y está en el ser humano hacer uso de su libre albedrio para elegir las acciones o experiencias que le permitan aprender para evolucionar y vivir en armonía.
Ejercer nuestro libre albedrío es elegir donde nos enfocamos o llevamos nuestra atención: Uno, a las cosas que nos faltan y nos hacen infelices, y nos mantiene viviendo en carencia; o, Dos, a lo que ya tenemos, y por lo cual debemos estar agradecidos y nos hace vivir en abundancia y gratitud. Generalmente, las personas se enfocan en las cosas que les falta, como el dinero o el carro que no tienen y sufren mientras que la vida transcurre y no se dan cuenta que tienen salud, que tiene una casa, una familia que los quiere y dejan de disfrutar tiempo con ella por buscar lo que creen les falta. Al final terminan enfermando y en ocasiones perdiendo la familia por enfocarse en el trabajo. No estoy diciendo que no debemos pensar en superarnos y tener metas y objetivos para ello, lo que quiero decir es que primero debemos partir de agradecer lo mucho que ya tenemos (tomar consciencia de lo ya logrado, no partimos de cero) y desde el ser consciente de lo que ya tenemos trabajar para ir a un siguiente nivel, siendo consciente que en la vida debemos estar en armonía. Poner mayor énfasis o tiempo en trabajar, genera desarmonía (desequilibrio) en el descanso, en compartir con la familia, en la salud. El arte de vivir consiste en avanzar a un siguiente nivel sin desarmonizar lo que ya tenemos o hemos logrado, en agradecer donde estamos cada día, porque ese es el punto de partida para dar un siguiente paso. El agradecer es muy importante, porque es reconocer que somos parte de la abundancia del universo, que existe una consciencia o fuerza superior (muchos lo llaman Dios) que nos sostiene y soporta, la cual es parte de nosotros y nosotros somos parte de ella, sin esa consciencia superior nada seria posible.
Dra. Carmen Lescano Silva
Profesora de Yoga, Ayurveda
Coach Ontológica.
Clescanos2019@gmail.com
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