Por: Luis A. Pardo Altamirano
Con el dos a cero en contra ante Argentina, nos llegó más negra la noche de la eliminación, tan oscura como la indumentaria de turno; sombrío panorama para ese primaveral setiembre de Eliminatorias que se avecina. Gracias 'Nono' por tus pelotudeces como la de poner a Guerrero y no a Zanelatto de arranque, dejando también en el banco a Grimaldo. Asume que hoy nos frustras igual o más que quienes te rodean, con ese repudio que del pueblo florece ... ¡trabaja carajo!
Trabaja porque aún tienes la oportunidad de enmendar esta última etapa de tu vida futbolera. Aun puedes rebelarte e imponer tu condición de ser quien dirige a un equipo que tiene que renovarse.
No puedes ser tan testarudo de someterte a una mafia que desde el revendedor de entradas hasta el siempre convenido Oblitas te impongan a jugadores caducos, inservibles, desfasados e irresponsables como Cueva, Guerrero y más perlas del ayer.
Rescata a los buenos y postergados que quedan, llámense Oliver Sonne, Grimaldo, Rivera, Lapadula, Zanelatto, Reyna; y si no hay un creativo, ya pues qué te queda: pondrás una medular ultradefensiva para siquiera no perder y buscar el milagro del gol. Renovación es la voz, trabaje usted con las nuevas canteras.
Pero eso sí, como líder, que se supone que eres, tendrás que imponer en tus muchachos los resultados de ese engreimiento de 'Nonovonazo' que aplicas, debiéndose reflejar en la cancha que se está jugando con el cuchillo entre los dientes: rematando desde lejos, prestos al contrataque, sin perder las divididas, pero tampoco maleándose por las santas hueveras como persiste Zambrano.
De atrás, preocúpate menos porque amén de los buenos y diversos defensas, tienes en el arco a un gato santo como es Gallese. De esta manera quizás dejes de remasticar ese chicle que hoy te sabe más amargo que trapo de desagüe por tus presentadas formaciones estúpidas de fracaso evidente.
Trabaja Fossati y no choques con la prensa, porque el verdadero rol de la prensa no es hacer relaciones públicas ¡No! Este oficio se caracteriza por analizar, reparar, objetar, denunciar lo que está mal; y lo hacemos con una lámpara de ética y moral, estandarte que el deber impone para bien de la sociedad, del pueblo, ese pueblo que paga tu sueldo.
Lamentable o ciertamente señor Fossati te has metido en un ámbito de gloria o desgracia, estando de por medio la opinión pública, la misma que hoy -con sufrimiento e impotencia- demanda el buen accionar de quienes manejan al fútbol peruano. Sólo así tal vez podremos avizorar un nuevo futuro para esta patria y deporte que tanto lo necesita. Devuélvanos la confianza Jorge, de usted también depende 'Nono'.



