Fernando Arce Alvarado
Parlamentario Andino
Es realmente lamentable, verificar la pésima lectura que el gobierno nacional está realizando sobre los paros que se están dando en el sector de transporte público debido a las extorsiones que han desbordado la capacidad de control de las autoridades vigentes.
No es necesario un análisis minucioso para verificar a largo de la historia que, en muchos países latinoamericanos, innumerables gobiernos han caído cuando pierden el apoyo del sector transporte, precisamente debido a que este sector es de una gran sensibilidad para toda la población, es equivalente a la circulación de la sangre por las venas que atraviesan el cuerpo de todo organismo, si se obstaculiza por algún motivo esta circulación, el organismo lo resiente y en breve plazo muere.
¿Es acaso tan difícil comprender esta analogía? El sistema de transporte público es utilizado a lo largo y ancho de todo el país por más del 95% de la población, prácticamente todo el comercio y las actividades económicas que se realizan requieren del sistema de transporte en sus diferentes modalidades. Millones de empleos se generan de manera directa e indirecta por el transporte público, siendo parte sustantiva de todas las cadenas productivas que soportan la economía de un país. Cuando el sistema de transporte se paraliza, se paraliza todo, tan sencillo y tan complejo como eso.
La problemática que en la presente coyuntura se está dando con los transportistas que reclaman mayor atención y soluciones efectivas a las extorsiones y asesinatos que están sufriendo, no ha llegado todavía a su punto más alto, por cuanto aún el paro no es total ni nacional, sin embargo, esto crecerá como la espuma si no se resuelven las demandas que se requieren en muy corto plazo, estamos hablando de pocos días, no semanas, días.
Ya no es momento de seguir dialogando ni organizar mesas de trabajo que normalmente resuelven poco y dilatan mucho. El gobierno de la presidente Dina Boluarte, está frente a lo que puede ser una oportunidad o una amenaza incontrastable.
Los dirigentes de diferentes gremios del sistema de transporte de buses han elaborado, hace muchos meses, una propuesta integral para la modernización del transporte, el cambio de la matriz energética y un sistema de comunicación de última generación. El Estado debe dar seguridad jurídica y actualizar un Plan de regulación de rutas racional y despolitizado.
Esto supondría la solución al caos vehicular que padece Lima, ahorro de divisas, generación de empleo, reactivación económica, ahorro de tiempo en horas de transporte de los usuarios, cuidado del medio ambiente, formalización del sistema y con ello y lo más importante, dada la actual coyuntura, la solución efectiva a la seguridad ciudadana vinculada a la extorsión que sufran los transportistas.
Si la primera mandataria lidera y hace realidad esta propuesta (que al gobierno no le genera gasto alguno), con certeza la mínima popularidad que tiene, comenzará a subir a pasos agigantados, esa es la oportunidad. Si no lo hace, y siguen dándole largas a la propuesta del gremio de transportistas, la amenaza se traducirá en un monumental paro, ahora sí contra el gobierno, que puede suponer su caída inevitable.
¿Por qué el gobierno no puede anticiparse a lo que sería la “crónica de una muerte anunciada”, abandona su mala costumbre de ser siempre reactiva e improvisada y toma esta vez, un liderazgo que sin lugar a dudas toda la población lo está demandando a gritos?
La moneda está en el aire. Cara o sello. Oportunidad o amenaza. Salir adelante o caer al precipicio. Vida o muerte. El gobierno nacional decide.



