Columnista: Fernando Arce Alvarado

Diversidad genética en el Perú: La papa, nuestro tesoro escondido

El Perú alberga más de 4,000 variedades de papa, incluyendo nativas reconocidas a nivel mundial como superalimentos por su extraordinario valor nutricional. Estas papas, cultivadas por milenios en nuestras alturas, son símbolo de identidad y legado ancestral. Variedades como Camotillo, Putis, Llama Sencca, Inka Tipana, Puka Soncco, Qeccorani, Sumac Soncco, Leona, Wenccos, Limeña y Peruanita son solo una muestra del vasto patrimonio genético que poseemos.

Este tubérculo, orgullo nacional, ha captado la atención internacional por su diversidad única, riqueza nutricional y creciente demanda global. Su alto contenido de antioxidantes, vitaminas y minerales convierte a la papa peruana en una aliada clave para la seguridad alimentaria del planeta. Representa, además, una oportunidad estratégica para posicionar al Perú como referente mundial en producción alimentaria sostenible, innovadora y de alto valor agregado.

Desde el Parlamento Andino, promovemos activamente la defensa de nuestros cultivos ancestrales y la protección de la diversidad genética. Gracias a estas iniciativas, la FAO declaró al 2008 como el Año Internacional de la Papa, un logro que evidencia el reconocimiento mundial de nuestro patrimonio agrícola.

Pero este reconocimiento no puede quedarse en lo simbólico. Requiere de voluntad política y visión estratégica para impulsar proyectos rurales que capitalicen este potencial. Preservar la agrobiodiversidad, proteger los saberes milenarios de nuestros agricultores y garantizar la soberanía alimentaria deben ser objetivos centrales de las políticas públicas. El mundo ya nos reconoce; ahora, nos toca a nosotros sostener y multiplicar ese liderazgo.

La promoción de cultivos ancestrales en la región andina no es solo una tarea cultural, sino una estrategia de desarrollo. A través de la preservación de variedades nativas, el fortalecimiento de conocimientos tradicionales y la apertura de mercados sostenibles, buscamos asegurar la resiliencia frente al cambio climático y revitalizar las economías locales.

Más allá de la papa, contamos con una riqueza agrícola incomparable: maíz, quinua, oca, ulluco, mashua, yacón y coca, entre otros. Todos, recursos estratégicos que esperan decisión y compromiso político para ser aprovechados plenamente.

La seguridad alimentaria en nuestra región es un desafío urgente, agravado por la vulnerabilidad de muchas comunidades rurales. Urge una acción articulada que garantice acceso, estabilidad, calidad y disponibilidad de alimentos. El momento de actuar es ahora: con decisión política y visión de futuro, transformemos nuestra biodiversidad en motor de desarrollo para todos los peruanos.


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