De acuerdo a información oficial proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), actualmente la inseguridad alimentaria afecta a un alto porcentaje de la población peruana. Esto a pesar que el Perú ha logrado reducir considerablemente las tasas de pobreza en las últimas décadas, los últimos tres años han revertido esta tendencia positiva, subiendo de 25.9 % 2021 a 29% 2024. Es decir, la prevalencia del hambre y la malnutrición siguen siendo problemas persistentes, especialmente en las zonas rurales y en las comunidades indígenas que requieren una acción mucho más decidida de parte de las autoridades de turno.
Combatir el hambre en Perú debe ser una de las principales prioridades para el progreso social y económico. La inseguridad alimentaria continúa siendo una penosa realidad para millones de peruanos y peruanas, sobre todo en las regiones más desfavorecidas. Enfrentar el hambre no solo representa una cuestión de desarrollo, sino, ante todo, es un principio de Justicia Social.
Los antiguos peruanos, con imaginación, trabajo denodado y uso de diversas técnicas, nos mostraron el camino y ellos nos ofrecen un ejemplo extraordinario de cómo luchar contra la inseguridad alimentaria, ellos desempeñaron un papel crucial en la domesticación y el desarrollo de la papa, el maíz, la quinua, la oca y otros productos andinos, lo que marcó un hito en la historia de la agricultura global.
Estos logros agrícolas no solo evidencian la sofisticación de las prácticas agrícolas prehispánicas, sino que también subrayan el impacto duradero que los conocimientos y técnicas de los antiguos peruanos han tenido en la agricultura y la nutrición a nivel global.
Debemos aprender de nuestros antecesores¡¡¡¡
La lucha contra el hambre en el Perú implica enfrentar una serie de desafíos, destacando la desigualdad económica, la carencia de infraestructura optima en las zonas más remotas, así como los problemas asociados con el cambio climático, que afecta la agricultura y la producción de alimentos.
Adicional a ello, la inestabilidad política y la corrupción impiden que se impulsen potentes programas que permitan un verdadero desarrollo sostenible y sustentable.
Sin duda se requiere un esfuerzo muy grande y un sabio, decidido y significativo apoyo al sector agrario para poder hacer frente, con éxito, a las amenazas de inseguridad alimentaria el hambre y la pobreza en el Perú.
¡En un país tan rico como el nuestro nadie debe sufrir inseguridad alimentaria!



