"La sinceridad es una virtud que muchos no valoran"
No vemos trascendencia del robo de la FIFA a Perú con el gol anulado ante Uruguay. Al contrario, hasta nuestros referentes mediáticos se muestran resignados, aceptando tamaña injusticia ("ya fue", dicen). Da que pensar una vez más: ¿tanto dinero mueve esa transnacional futbolística? Además, ¿qué se puede esperar entonces de la 'diplomática’ reacción del presidente FPF (denunciado por vender entradas)?
De esta forma llegamos a este último partido de las Eliminatorias Qatar 2022. Nosotros, naturalmente bajoneados, porque hoy, aun con una victoria no nos gusta la idea de remitirnos a un repechaje de agonía.
Siendo así, bajo un marco de necesaria sinceridad versus un excesivo entusiasmo que para nada compartimos, nos corresponde decir una vez más que ¡no nos gustó el desempeño del seleccionado peruano en los últimos partidos! Encuentros preludidos de esas susodichas frases: "Dependemos de nosotros mismos", "ahora o nunca", "vamos Perú"; las mismas que ahora nos resultan ilusorias, falsas, porque simplemente se contradicen de los hechos que reflejan un calvario latente.
Preferimos saber que hoy cualquier cosa puede pasar porque jugaremos presionados, con un Paraguay que al no tener nada que perder jugará solvente, tranquilo, y eso lo manejarán.
Porque cierto es que Perú en los últimos partidos no fue. Allí está Lapadula sin goles, Cueva sin sus genialidades, Peña aun sufriendo por el paraíso de los cuernos, Advíncula figureteando con su veinteañera pareja, Tapia fallando; ausente Carrillo, el 'Orejas' sin goles ni tiros de media distancia, ni tampoco el 'Cancha' Gonzáles. ¿Raziel? ¿Ormeño? ... ¿cuándo, hoy día?
Por los demás sin más, que siga vacacionando Ruidíaz, y metiendo golpe a la mujer el abusivo Polo. Todo ello sumado al ausente liderazgo, con un Farfán dedicado ahora a los inmuebles y autos de lujo; con un Guerrero intentando quemar sus últimos 'cartuchos'.
Ante ello, sin falsas expectativas, nos corresponde agradecer. Al 'Tigre' y su estadía con esa gran cofradía de habernos devuelto a un Mundial de exposición como Rusia 2018. Conscientes que falta, falta consolidar un peso dirigencial, falta establecer un mejor nivel, con un futbol peruano que no sea una isla en el torneo nacional. Tarea nada fácil en un contexto tan lleno de desfaces, uno de ellos llamado corrupción.
Con todo, ¡Arriba Perú! Siempre.



