Fernando Arce Alvarado
Parlamentario Andino.
Está por fuera de toda duda que los países que se desarrollan son exclusivamente los países que se educan. Existe una relación directa entre educación y desarrollo. En esa lógica de pensamiento adquieren especial trascendencia las universidades públicas, que más allá de transmitir conocimiento y habilidades, son la más idónea vía para el desarrollo de un país que democratice el conocimiento, reduzca diferencias sociales, tenga un carácter inclusivo y fortalezca el sentimiento de pertenencia y comprensión de sus comunidades y su cultura.
La importancia de comprobar que el fortalecimiento de universidades públicas de diferentes características en nuestro país, viene a ser una prioridad como política de Estado es, sin lugar a dudas, una acertada decisión estratégica hacia el desarrollo sostenible y equilibrado del Perú.
Fortalecer las universidades públicas se traduce en construir una democracia más justa, más equitativa, promoviendo ascenso social y un mayor conocimiento de las realidades locales y específicas para una correcta proyección y relacionamiento de nuestro entramado sociocultural con el mundo.
El impulso de universidades publicas en el VRAEM, Yunguyo, Carabaya, Sechura, Chupaca, Cutervo, Chincha; y universidades en Bellas Artes, Folklore y Arte Escénico, por señalar unas, no puede pasar inadvertido por cuanto son, precisamente, casas superiores de estudio que representan la complejidad y riqueza nacional sociocultural de nuestro país.
Cabe destacar que la inversión del capital humano en un país, supone centrar el foco de atención al principal eslabón del círculo virtuoso que robustece el aparto productivo, genera empleo, mayores ingresos, mayor calidad de vida en la población, provocando una mayor seguridad ciudadana con la importante mejoría de imagen país, aspecto fundamental en un mundo cada vez más competitivo.
El reto fundamental por afrontar de parte de todas nuestras universidades públicas, consiste en comprender que el gran vacío de nuestra juventud no reposa en habilidades técnicas ni curriculares, sino más bien en la conceptualización de un enfoque que priorice el desarrollo de valores, de principios, de respeto que reviertan el insostenible nivel de decodificación de nuestras sociedades.
Es fundamental tener profesionales más comprometidos con las innumerables necesidades sociales, económicas y medioambientales de nuestra población, no podemos seguir proponiendo al mercado laboral, profesionales muchos de ellos indolentes, que viven en un mundo paralelo desconociendo lo que realmente quiere y necesitan nuestras empresas, nuestro sector público y la sociedad peruana.
Es ese el verdadero reto que tienen nuestras universidades públicas, tener estudiantes competitivos y comprometidos con nuestra realidad para lo cual es imprescindible trabajar en valores, en principios y poner como eje central de nuestras políticas al humanismo.



