Columnista: Roberto Rendón Vásquez

Imprescindible combatir la desocupación, informalidad y pobreza

Por Roberto Rendón Vásquez

La vigente Constitución establece que “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado” y que “Toda persona tiene derecho: A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece.” (Artículos 1 y 2° incisos 1 y 2). (SIC)

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que al 2025 la población peruana alcanzo a 34´157.732 de habitantes (es el cuarto más poblado de América del Sur), la Población censada fue de 32´706.l 28  (la omitida fue de 1´451.704 que es el 4,25% del total). Las mujeres fueron 17´292.043 (50,6%) y masculina 16´865.689 (49,4%). Entre 15 a 59 años fue el 62,5% del total nacional. La migración interna fue el 20,9%. La población ocupada llegó a 17´575.200 personas, la pobreza monetaria afectó al 25,7% de la población nacional (más de 8´800.000) dedicada a la agricultura, pesca, minería y labora bajo condiciones de alta informalidad. La pobreza extrema alcanzó al 4,7% a nivel nacional. La población distribuida en regiones fue: Costa:  59% (La mayor concentración urbana fue Lima Metropolitana y Piura), Sierra:  26.8% y Selva: 14.2%.

Es obligación imprescindible de políticos electos el 2026 para los Poderes Legislativo y Ejecutivo, así como de los empresarios, el generar constantemente más puestos de trabajo estable y dignamente remunerados para ir eliminando la desocupación y por ende la informalidad laboral y la pobreza.

La población desocupada es la carente de empleo o habiendo tenido empleos los empleadores han prescindido de ellos; y estos al quedar sin trabajo lo buscan hasta desesperadamente. Muchos terminan en informalidad laboral que es de “empleos”, ocupacionales que no gozan de beneficios estipulados por leyes y la seguridad social. Al ser despedidos del trabajo y quedar sin empleo se ven en la necesidad de realizar “trabajos” independientes, dependientes en empresas informales y aun en empresas formales que incumplen las normas legales y tributarias. Los informales carecen de “remuneraciones” o ingresos que no superan el valor monetario de la canasta básica de alimentos.

La pobreza es la privación de medios necesarios para una calidad de vida adecuada; es generada por no tener la posibilidad de acceder a los suministros más básicos para poder vivir como los alimentos, agua, luz, gas hasta de vivienda. Las personas sobreviven en desventaja y desigualdad ocasionadas por sus dificultades de encontrar empleo que les posibilite una remuneración por lo menos para subsistir.

Es necesario puestos de trabajo dependiente y subordinado a un empleador (de preferencia en la actividad privada) y con remuneraciones racionales que permitan a los trabajadores de una racional subsistencia personal y familiar que les garantice permanentemente una vida digna. Lamentablemente por situaciones políticas y carencia de previsión, muchos centros de trabajo cerraron presidiendo de sus trabajadores o redujeron su producción y disminuyeron su personal.

En periodos gubernamentales hasta julio del 2026, los pregones de políticos y las confrontaciones entre los que operan en los Poderes Legislativo y Ejecutivo, determinaron la fuga de empresarios nacionales y extranjeros que no retornan al país porque no hay estabilidad política afectando la confianza de los empresarios. Consecuencia: No se establecieron nuevos centros de producción para la mayor exploración y extracción de minerales, pesca, agricultura, etc. ni la posibilidad de constituir fábricas para incrementarles valor agregado a esas riquezas naturales; tampoco se estimuló la fabricación de productos derivados de la pesca, minería, agricultura tecnificada, industrial textil, etc. Por ende aumentó la desocupación, la informalidad laboral y creció la pobreza.

Ante ello es Imprescindible: crear más fuentes de trabajo que requieran trabajadores por tanto es necesario invocar a los electos el 2026 para la Presidencia de la República y congresistas Senadores y Diputados que, alejados de las confrontaciones (políticas, doctrinarias o sectarias) y con honestidad y compresión, unidad y responsabilidad coordinen para resolver los problemas nacionales y generar la confianza de empresarios nacionales y extranjeros para que retornen al Perú y también incentivar a otros nacionales o extranjeros para que inviertas capitales para mayor explotar nuestras riquezas naturales las que con valor agregado satisfagan a los mercados nacionales y extranjeros y para ello requerirán mayores cantidades de trabajadores que con sus remuneraciones racionales puedan satisfacer sus necesidades familiares. ¡A más inversiones se necesitarán más trabajadores! Si ello ocurre el Estado percibirá más ingresos consolidando la economía nacional con la que se podrán sufragar los presupuestos para los servicios públicos de salud, educación, infraestructura estatal (carreteras, puentes, locales hospitalarios, centros educacionales, etc. y su permanente mantenimiento).

Por tanto, es hora que nuestros los gobernantes trabajen en unidad, coordinación, alejados de las confrontaciones, emitiendo la confianza necesaria a los empresarios para que inviertan capitales para constituir cada vez más centros de producción 1¡Es un medio para extinguir el trabajo informal y la pobreza!


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