Una de las economías que tienen mayor soporte en nuestra región es la peruana. A pesar de las crisis políticas a las que hemos sobrevivido en los últimos años, pudimos crecer, no a un 5 %, pero sí por encima del 2,5 %. En un mundo difícil, inmerso entre guerras, aranceles altos y conflictos sociales, según el BCR, nuestro crecimiento estará fluctuando en un promedio de 3 % el próximo año, por lo cual nuestra fortaleza macroeconómica se mantendrá.
El próximo año veremos una economía peruana impulsada por el precio de los commodities, que seguro nos darán estabilidad. Sin embargo, el déficit fiscal podría ser un problema el próximo año, sobre todo por ser un año electoral. Hay ese riesgo, pero, según las proyecciones, tendremos un gobierno proinversiones, lo cual daría mayor tranquilidad a los grupos económicos, si es que ambos candidatos tienen propuestas orientadas a la libre empresa y a la minería, sector clave para el país.
En 2026 se requiere que las grandes obras públicas puedan ver la luz, ya que la inversión pública genera empleo para más peruanos. También se requiere atraer inversión en vías de conectividad, que empiece ya a ejecutarse la obra del ferrocarril Ica-Lima y crear un polo de desarrollo importante al sur del Perú. El anillo vial periférico será otra obra importante para generar empleo, además de una cartera interesante de obras por impuestos en materia de salud, educación y transporte en regiones como Cusco y Juliaca.
Para dinamizar la economía también requerimos un Estado que promueva el emprendimiento en el sector servicios, ya que esto generará también un comercio importante en el país y en el mundo. Turismo, gastronomía, entre otros, harán que el país siga creciendo.
Todo esto será viable si tenemos escenarios favorables con un gobierno que tenga una visión simplista y pragmática en materia de burocracia y, además, que resuelva el control de la delincuencia en sus primeros seis meses de gobierno, pues sin seguridad no hay inversión.
Un gobierno que abrace la inversión y la innovación en el Perú para competir en mercados internacionales, de modo que nuestro país sea visto con expectativa a nivel mundial en los primeros meses. Está en nosotros, los peruanos, cuando vayamos a las urnas, que nuestra economía y todos los proyectos mencionados se realicen.



