Columnista: Fernando Arce Alvarado

La invisibilidad del artista para el Estado Peruano

Pocas veces podemos enorgullecernos de haberle dado a un artista el verdadero valor que se merece estando en vida, nos ha pasado tantas veces en el Perú: nuestro insigne poeta César Vallejo, quien fue injustamente vejado y obligado a abandonar el país que años después le rendiría tardía pleitesía, es un claro ejemplo, y como él hay muchos relegados al olvido que ni siquiera lograron mostrar al mundo la belleza de sus creaciones.

El Perú tiene el privilegio de ser un país admirado y altamente valorado por poseer una cultura milenaria, la misma que ha resistido el paso del tiempo gracias a la grandiosa capacidad de aquellos seres humanos sensibles que transmiten sus costumbres y vivencias en ingeniosas creaciones artísticas: artesanos, pintores, escritores, músicos, danzantes… reproducen con gran creatividad la cultura de sus pueblos, aportándole su particular visión y creatividad para transformar lo cotidiano en una bella expresión artística.

Todo ello tiene un inconmensurable valor económico, que inteligentemente aprovechado por aquellos gobernantes cuya capacidad de ver más allá de lo políticamente conveniente los puede llevar a capitalizar este enorme patrimonio cultural y convertir lo intangible en tangible, ese es el reto y la tarea de los gobernantes de turno, que con propuestas concretas y proyectos sólidos permitan generar espacios donde, no solo se revalore adecuadamente al artista peruano, sino que le permita encontrar espacios laborales y oportunidades de desarrollo, tal como lo vemos en Inglaterra donde se encuentra el Shakespeare's Globe que es una reconstrucción del antiguo Globe Theatre, donde hoy se exhiben muchas de las obras de Shakespeare, y ofrece tours y espectáculos para los millones de turistas que visitan este espacio cultural que no solo permite al país dinamizar este importante sector, sino también permite crear espacios adecuados y oportunidades para que los artistas puedan generar ingresos necesarios para continuar desarrollando su capacidad artística.

Las actividades artísticas son pues una clara evidencia de nuestro potencial creativo y ejemplos nos sobran en el Perú, desde nuestro rico arte textil, nuestros yaravíes, los danzantes de tijeras, nuestra amplia y rica diversidad musical, las pinturas indigenistas o la poesía de Vallejo, que nos acercan a un elemento fundamental de desarrollo integral y son la forma más inmediatamente reconocible de enseñanza que incorpora elementos de su propia cultura y diversidad, estimulando la creatividad, iniciativa, imaginación e inteligencia emocional, y representa un bálsamo y una excelente manera de escapar a los rigores de este mundo cada vez más caótico, dotándonos a su vez, de una orientación crítica, de conciencia de nuestra propia autonomía y de libertad de acción y pensamiento.

Urge pues desplegar políticas públicas concretas y definidas en favor de nuestros artistas nacionales, relegados por tantos gobiernos, olvidados e ignorados por sus autoridades de turno que solo harán acto de presencia cuando, por esfuerzos propios, reciban alguna distinción internacional o partan hacia su última morada. El tiempo es hoy, no más postergaciones para nuestros artistas.


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