Por: CPC. abog. Rafael Velásquez Soriano. past decano del colegio de Contadores Públicos de Lima.
El país está viviendo una grave crisis de valores de carácter socio económicas. La educación de los niños es vital y realista, la prioridad recae principalmente en los niños y los jóvenes, si queremos proyectarnos a un futuro con mejor calidad de vida, teniendo profesionales capacitados y competitivos con el mundo globalizado que cada día está más y más exigente.
Los emprendedores son importantes en un país como el nuestro y los trabajadores de todos los sectores económicos, empresarios, inversionistas además del estado.
Esperamos se unan para formar un solo puño y estructurar un plan mínimo que abrace el interés de todos los peruanos y no nos miremos desde la vereda de enfrente.
Se podrá hablar de un contrato social que prime la equidad.
El trabajador percibirá que a la par de lograr un mayor beneficio económico por su esfuerzo, es parte de una alianza estratégica para desarrollar el país.
El empresario se sentirá alentado a producir más al comprobar que el estado vela por la industria nacional y no permite el ingreso de productos de ínfima calidad.
Los inversionistas por su lado no buscarán otros lugares a donde llevar sus capitales, porque verán que el Perú es un país confiable y seguro.
En ese contexto, se podrá realizar sin ambigüedades, las grandes reformas que todos esperamos en educación, salud, trabajo y el estado.
La educación dejará de ser visualizada como un mero negocio entre privados y la costumbre de hacer siempre lo mismo.
A nivel estatal, se convertirá en una dinámica fuente de sabiduría y conocimiento que conduzca a nuestros niños y jóvenes a optar los mayores estándares de preparación en el mundo.
En cuanto a salud de alta calidad se hará realidad como un derecho para todos los peruanos, no importando su condición social.
Los programas de salud incluirán el control y monitoreo, privilegiando la niñez y las personas vulnerables.
Debemos imponer nuestro espíritu triunfador heredado de nuestros incas de no claudicar nunca, pensando en grande.
Caminemos a paso seguro como cuando nuestra economía creció vertiginosamente ocho por ciento (8%), dándonos esperanza de un crecimiento sostenido y de llegar a ser una nación desarrollada, derrotando la pobreza.
Los peruanos no nos sentimos derrotados antes de empezar un reto y para nosotros es un reto derrotar la pobreza, nada es imposible
Es hora de apostar por un Perú, justo, culto y digno. sin color de camiseta, debemos ir paso a paso en busca de un mejor futuro para nuestros hijos.
Tenemos la plena seguridad que a este ritmo nos vamos a recuperar con creces, para seguir apuntando a ese lugar que el futuro nos tiene reservado ser el país modelo de este continente.



