Columnista: Fernando Arce Alvarado

Programa Especial Binacional Puyango-Tumbes- El Elefante en la Habitación

Como Parlamentario Andino, he seguido con preocupación el desarrollo del Programa Especial Binacional Puyango-Tumbes. Este proyecto, concebido como un motor de desarrollo y hermandad entre Perú y Ecuador, lamentablemente se ha convertido en un caso paradigmático de ineficiencia y falta de rumbo. Hoy, alzo mi voz para señalar las problemáticas que lo aquejan y las acciones que, desde mi despacho, hemos impulsado para su rescate.

Uno de los pilares fundamentales para el éxito de cualquier programa de esta envergadura es la transparencia, y con gran pesar he constatado una falta de claridad en la gestión y, en particular, en los procesos de contratación de personal. Las denuncias de nombramientos a dedo, la falta de meritocracia y la opacidad en el uso de los recursos públicos han erosionado la confianza de la población y han comprometido la credibilidad del programa. Es inaceptable que un proyecto destinado al bienestar de nuestras comunidades se vea empañado por sombras de corrupción y favoritismo.

Pero las consecuencias de esta mala gestión van más allá de lo administrativo. La contaminación del agua en la zona de influencia del programa es un problema alarmante que no puede seguir siendo ignorado, el uso irresponsable de los recursos hídricos y la falta de implementación de medidas de control ambiental están afectando directamente la salud de miles de ciudadanos. Como resultado directo de esta contaminación, se ha observado un bajo nivel de calcio en los niños de la región, una señal inequívoca de los perjuicios a largo plazo que esta situación está generando. Además, la degradación ambiental ha impactado negativamente en la productividad agrícola y pesquera local, afectando los medios de vida de las comunidades ribereñas y exacerbando la pobreza en el área de influencia del proyecto. Es imperativo que se tomen acciones urgentes para garantizar el acceso a agua segura y proteger la salud de la población, especialmente la de nuestros menores.

La ausencia de un liderazgo claro y consistente desde el gobierno central ha sido otro factor determinante en la actual crisis del Programa Puyango-Tumbes. La inestabilidad en la dirección, la falta de una visión estratégica a largo plazo y la escasa coordinación interinstitucional han provocado que el programa avance a la deriva, sin metas claras ni la capacidad de resolver los problemas que se presentan.  A esta debilidad se suma la compleja relación binacional, especialmente agravada por la recurrente crisis entre Perú y Ecuador por el tema de la minería ilegal en la zona de frontera, lo que ha dificultado aún más la cooperación efectiva y el avance de proyectos conjuntos. Esta inacción gubernamental ha generado un sentimiento de abandono y frustración en las comunidades que dependen de este proyecto.

Desde mi despacho en el Parlamento Andino, no he permanecido ajeno a esta compleja realidad; consciente de la urgencia de la situación, he gestionado numerosas mesas de trabajo con diversas entidades gubernamentales, representantes de la sociedad civil y expertos en la materia. El objetivo ha sido claro: buscar soluciones concretas, exigir rendición de cuentas y proponer mecanismos que garanticen la transparencia, la eficiencia y el verdadero impacto positivo del Programa Puyango-Tumbes. Hemos insistido en la necesidad de auditorías exhaustivas, la implementación de planes de contingencia ambiental y la priorización de la salud pública.

Es momento de que el Programa Especial Binacional Puyango-Tumbes deje de ser un elefante en la habitación y se convierta en el motor de desarrollo que siempre estuvo destinado a ser. El futuro de miles de peruanos y ecuatorianos depende de ello. La voluntad política y el compromiso con la transparencia deben prevalecer para que este programa cumpla su promesa de progreso y bienestar.


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