Por Roberto Rendón Vásquez.
Dentro de poco, el 28/07/2026, tendremos en sus respectivos cargos a los electos Presidenta de la República, 60 Senadores y 130 Diputados; ellos son nuestros nuevos gobernantes. Se supone que conocen la realidad peruana. Deben gobernar con seriedad, solvencia, trasparencia, inteligencia, oportunamente, ética y honestidad respetando la Constitución, las leyes y la división de Poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Estamos viviendo dos realidades. Por un lado, lo que es inocultable y que agobian a todos los peruanos, entre otros son: la inestabilidad política, inseguridad ciudadana y crimen organizado, economía informal, debilidad institucional, corrupción, conflictos sociales, deficiencia en los servicios básicos (salud pública, calidad educativa, deficiencias en el transporte público, etc.), incremento del trabajo informal y la pobreza, excesiva burocracia, obras públicas “paralizadas”, dilaciones en la administración de justicia, etc. etc. Es obligación de dichos electos resolverlos.
Según informaciones del Banco Central de Reserva, debe considerarse que hay el lado positivo e interesante. Al lunes 06/07/2026, las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Perú han superado la cifra histórica de US$ 100.000 millones alcanzando más de US$ 100.214 millones en sus mediciones recientes; son los activos líquidos que se encuentran integrados en Bonos internacionales: 73% (principalmente bonos del Tesoro de los Estados Unidos), en Depósitos en bancos del exterior: 21%, y en Oro: 6%. Las RIN del Perú son administradas por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Estas reservas representan aproximadamente entre el 28% y 29% del PBI del país, consolidando al Perú en una posición de gran solvencia financiera frente a volatilidades externas. Ello, objetivamente, lo sentimos porque tiene impacto en la posición de nuestra monera cuyo tipo de cambio con relación de dólar americano fluctúa en S/.3,40 por $1,oo lo que impacta el costo de los productos importados. Nuestra moneda es estable comparada con la de muchos países.
Pese a las confrontaciones producidas por el periodo electoral y a la repercusión internacional de la Guerra en Irán, nuestra economía creció 3,5 % en el primer trimestre del 2026, por encima de lo previsto y apoyada en el gasto privado. Los sectores fuertes son la minería, agricultura y pesca. El Perú está clasificado como una economía de ingreso medio alto por el Banco Mundial y es miembro de la Alianza del Pacífico y del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico.
Por exposiciones que se hacen, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que preside el economista Julio Emilio Velarde Flores, se considera que se proyecta que la economía peruana crecerá un 3,4% para el cierre del año, liderando la expansión en la región. Está sustentado por una inflación controlada (proyectada en 2,4%), una disminución del déficit fiscal y un fuerte dinamismo en sectores no primarios, construcción y comercio y el impacto de la minería, pesca, productos agrícolas para la exportación, construcción, comercio, tipo de cambio y las tasas de interés.
Estando a esas realidades, nuestros electos gobernantes, que se debe estimarse que tienen conciencia de que su preocupación y trabajo debe centrarse en primer lugar en consolidar la economía nacional que permitirá, a su vez, resolver cada problema en salud pública, educación, trabajo, etc. Debe trabajarse para que la economía nacional se robustezca y consolide.
Necesario impulsar la mayor exploración y explotación de las riquezas naturales que posee nuestra Nación en minería, pesca, producción agrícola, etc. Se requerirá para ello no sólo no ahuyentar a los empresarios que existen en nuestro País sino atraer nuestros nacionales y extranjeros para que inviertan capitales para mayor extraer esas riquezas y – mejor aún – darles valor agregado para atender los mercados nacionales y exportarlos. Con cada vez mayores cantidades de capitales que se inviertan, se requerirá mucho más de trabajadores estables, que debidamente capacitados y que perciban racionales remuneraciones para el sostenimiento familiar. Estos servidores generaran consecuentemente otras actividades productivas para satisfacer las necesidades personales y familiares en alimentos, vestuario, educación de los hijos, movilidad, vivienda, recreo, y abran otros productores que constituyan centros de trabajo y necesiten también trabajadores; así la economía se irá ampliando en provincias. Los empresarios por sus producciones y/o servicios y los trabajadores, consecuentemente, irán aportando dinero (en impuestos) al Erario Nacional y, por ende, abra fondos para resolver los problemas de servicio de salud, educación, infraestructura estatal (en carreteras, edificaciones, etc.) y combatir y extinguir la criminalidad. Cada vez tendremos menos pobres.
Nuestros nuevos gobernantes, deben tener su mirada en la Nación y el pueblo. Dar confianza y garantías a los empresarios para que inviertan capitales. Evitar las inestabilidades y confrontaciones políticas y combatir la corrupción. ¿Lo harán?



