Columnista: Luis Pardo Altamirano

Sí, la persona más importante de un hospital es el paciente

Por: Luis A. Pardo Altamirano

Hoy que el poder político se va instalando en varios centros de atención de salud, con el consecuente y nefasto accionar de insensibles e ineptos funcionarios, personal no idóneo que creen que están en un cuartel, o en sus casas tal vez, gritando y afectando más a tan sufriente población, es justo y necesario demandar esa cruda realidad que, de un tiempo a esta parte, afecta sobremanera a las grandes mayorías. Leamos por favor.

“Al fallecer el pasado martes, el connotado neurocirujano colombiano Dr. Hernán Darío Estrada, se publicaron en el grupo de sus compañeros, un mensaje muy doloroso que envió el mismo Dr. Hernán Darío, hablando sobre la tremenda deshumanización que se sufre en las Unidades de Cuidados Intensivos UCI”, escribió su colega y compatriota Armando Urrego Sáenz del Hospital Infantil Universitario de San José.

“Soy otro después de estar cuatro veces en la UCI. Los resultados médicos no compensan el daño irreparable en la esfera psicológica. Ya no soy Hernán Darío Estrada, soy lo que queda de él. Como dice el Dr. Vélez, no hay día, no hay noche, no hay horario, no hay quien escuche el gemido. El amigo y colega es un extraño, no se le ve la cara. No hay una mano en el hombro que te diga cómo te sientes; tampoco el estetoscopio en el pecho que te haga sentir protegido.

No sabes lo que es un baño a las 5 am., tiritando de frío. Pregunté por qué no me cambiaban de posición cada dos horas y oí las burlas. Es un lugar hostil. Con ruidos por alarmas de aparatos y conversaciones y risas indebidas. Los pacientes tenemos angustia, ansiedad, insomnio, miedo y temor a la muerte. Fácilmente nos rotulan de psicóticos.

Rescato a los ángeles, las enfermeras (la gran mayoría), son médicas (explican el por qué), familia, confidentes y amigas. Lloran con uno. Difícilmente se sientan, mientras los Dioses del Olimpo no se mueven de su trono y su juguete el computador. Falta mucho para humanizar las UCI. Hay que empezar por humanizar a los médicos (los hay muy humanos). Los pacientes en la UCI nos convertimos en objeto de estudio médico, pero se olvidan de las necesidades emocionales”, escribió el referido doctor, antes de morir.

Ante tal suceso, el médico peruano Augusto Peralta Orrego (CMP 02964), también se pronunció: “Va mi reflexión por lo lamentable que sucede en los hospitales. Según las palabras de cruda realidad del colega Hernán Darío Estrada, dolido, por lo que vivió como paciente en UCI. Es preocupante y desesperanzador la deshumanización de los médicos, en especial muchos jóvenes, que con el grado de Bachiller en Medicina se creen la “divina pomada”.

Se vuelven arrogantes y orgullosos de haber obtenido un primer grado académico de Bachiller y un Título de Médico-Cirujano y que erróneamente por costumbre  la sociedad los designa como  “doctor” lo cual alimenta más su ego que está muy sobrevalorado, sin ningún ápice de humildad, con una presencia personal de mal vestidos, con  mandiles sucios, con zapatillas deportivas como si fueran al gimnasio, no conocen el cuello y la corbata, “tuteando” a los pacientes sin  importarles el sexo, edad y condición de su salud.

Designando a los pacientes en hospitalización con el número de cama y no por su apellido del que ocupa la cama a la que se refieren. Les recuerdo a este tipo de colegas que “la persona más importante de un hospital es el paciente”, por si no les enseñaron en su casa, en la facultad o en algún curso de administración hospitalaria”, escribió el doctor Peralta Orrego.


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