Columnista: Luis Pardo Altamirano

YP: La Diosa de los niños de ayer y siempre

Por: Luis A. Pardo Altamirano

“Lo que se les de a los niños, los niños darán a la sociedad”

(Karl A. Menninger)

Como hubiera dicho el capitán del Enterprise, en la setentera serie televisiva de ciencia ficción, “Viaje a las estrellas” (la nave de la vida en realidad), al inicio de cada capítulo: "Bitácora de vuelo …”, dándose a conocer los hechos importantes y sucesos reseñables acontecidos durante el viaje junto a la tripulación.

Hoy -haciendo una analogía con lo que sucede en nuestro país-, podemos decir: “… día, domingo 7; mes 7 (julio), año 2024: ha fallecido una figura estelar de la animación infantil nacional; una educadora en la acción, en cuanto al entretenimiento de los niños; la legendaria y muy querida mujer, primera en establecer la época dorada de la televisión peruana, Yolanda Piedad Polastri Giribaldi, cariñosa y popularmente conocida como Yola, Yola Polastri”.

En efecto, ella se inició con la televisión en blanco y negro, a través del programa ‘El mundo de los niños’, para luego consolidarse ya en la televisión a colores con ‘Hola Yola’. Es decir, el contexto en el cual se desenvolvió, social y políticamente, la ubicaba después de que el Tío Johnny tomara su vaso de leche y antes que llegaran Las Dalinas de Nube Luz. Haciendo hincapié que ella llegó a la televisión durante la dictadura de Velasco, y fue desconvocada de la misma durante la también dictadura de Fujimori.

Fechas desde las cuales, poco a poco se fue degradando más la educación pública nacional. Es más, cabe señalarlo, su apogeo se dio mientras también el Perú padecía del maldito terrorismo ochentero, y eso igualmente dice mucho de esta emblemática figura que distingue a la patria con su calidad de exportación y con su trascendencia en jóvenes que hoy son figuras de la tele (Orderique, Beingolea, etc.).

Asimismo, es importante decir que muchas de las actuales generaciones no la conocen, pues -por el tiempo- somos los papás, los abuelos de hoy, quienes gozamos de su grandeza. De allí nuestro titular, pues es el niño que todos llevamos (en cualquier edad), quien hoy emerge triste, en un día sin sol, para recordarla y valorarla ante su inesperada partida; porque los tiempos que estamos viviendo, en cuanto a educación y entretenimiento infantil con valores, son muy pocos.

La gloria es tuya Yolita eterna, nunca te olvidaremos. Descansa en paz.


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