La ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, consideró la decisión del presidente ruso, Vladímir Putin, de no asistir a la cumbre del G20 un "reflejo" de su aislamiento y avanzó que ése será también el mensaje de la comunidad internacional al "régimen ruso".
"El mensaje a Rusia del próximo encuentro del G20 será que la comunidad internacional no apoya sus acciones", afirmó Baerbock, en una comparecencia con su colega lituano, Gabrielius Landsbergis.
La decisión del líder del Kremlin de no acudir a la cumbre de Bali, sino de hacer que su país esté representado por su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, muestra que Rusia "es diferente" y que, en palabras de Landsbergis, "está perdiendo la conexión" con el resto del mundo.
Baerbock ratificó todo el apoyo de su Gobierno a Lituania, "país que no tiene un vecino normal", dijo, en alusión a Rusia, sino uno que "amenaza e invade" a países con los que comparte frontera.
El Gobierno alemán daba ya por hecho que en Bali no iba a producirse un contacto bilateral entre el canciller Olaf Scholz y Putin, según indicaron hace unos días fuentes gubernamentales en un encuentro previo con los medios de comunicación.
El Kremlin no había concretado en ese momento el formato de su representación ante el G20, pero esas fuentes afirmaron ya que, por parte alemana, no se estaba "preparando" ningún tipo de contacto a escala de líderes.
La guerra de Ucrania "pesa obviamente" sobre la cumbre de las potencias industriales y los países emergentes, recordaron esas fuentes, que dejaron asimismo en el aire la posibilidad de que finalmente haya una declaración final suscrita por estos 20 países del grupo.
La presidencia de turno indonesia está "apurando los esfuerzos" a escala de los llamados "sherpa" o altos funcionarios que participarán en los encuentros previos a la llegada de sus líderes o, en su caso, ministros.
Sin embargo, estos trabajos se están desarrollando bajo condiciones "difíciles" bajo el impacto de la guerra y las "diferencias" dentro del grupo respecto a cuestiones como las sanciones contra Moscú, como sí respaldan el conjunto del G7 -el grupo de la siete potencias mundial, cuya presidencia ejerce este año Alemania-.
La falta de declaraciones en las anteriores reuniones a escala ministerial del G20 es algo "sin precedentes", según Berlín, lo que evidencia estas dificultades.