Al parecer ninguna de las sabias autoridades que gobierna se ha enterado de que los bosques urbanos son un pulmón natural imprescindible para todos los habitantes de la capital. La cultura ecológica es un concepto ininteligible para sus rígidos cerebros mercantilistas de corto plazo. Todo funcionario debería saber que la cultura ecológica tiene que ver con los hábitos y las actitudes que exteriorizan las personas con respecto a la conservación medioambiental y los ecosistemas. Esta sensibilidad debe desarrollarse desde la primera infancia.
En la plaza de la Revolución (distrito de Jesús María) se está cometiendo un arboricidio indiscriminado y la causante es la Municipalidad Metropolitana de Lima. Las obras de remodelación están ocasionando graves impactos ambientales, prueba de la improvisación y la falta de compromiso ecológico de la autoridad municipal. ¿El estudio de impacto ambiental habrá sido hecho con inteligencia artificial o por bisoños? En todo caso, es un indicador de cómo se llevan a cabo los proyectos de inversión pública en esta república bananera.
El colectivo Salvemos Campo de Marte viene denunciando el despropósito del Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet), que se refleja en la muerte de más de 60 árboles y la afectación de la fauna del parque. Ciertamente, no hubo de por medio ningún criterio de precaución a cargo de los políticos, aunque esto no nos sorprende. Nos encontramos en el reino de la improvisación y de la pérdida del bien común. El fariseísmo es lo que predomina hoy en día entre las principales autoridades políticas. Políticos poderosos que utilizan sus cargos no para servir a la gente, sino para acrecentar su poder y el de sus amigotes.
Lo preocupante es que el mal ejemplo se disemina por otros distritos de la gran Lima. En Santa Anita, La Molina y Ate también se está cometiendo un arboricidio infame. La degradación del medio ambiente llegará a su culmen cuando el Bosque Urbano Separadora Industrial —el más grande de Lima— sea sacrificado en nombre del “progreso” y la falta de criterio de precaución. Según el Estudio de Impacto Ambiental detallado del proyecto Anillo Vial Periférico de la Ciudad de Lima y el Callao (tramo III) van a ser retirados 4725 árboles y palmeras. La fauna también será muy afectada.
A pesar de este escenario adverso, los vecinos no se están quedando con los brazos cruzados. El Comité de Defensa del Arbolado de Separadora Industrial (Codeasi), la Asociación por la Defensa Social, Ambiental y Desarrollo de San Juan de Lurigancho y el Bosque Urbano de Separadora Industrial (Adesasi), entre otros, son los colectivos que están alzando la voz en defensa de la vida y del medio ambiente. Es imperativo visibilizar su lucha, pues compete a todos.
A partir de la Cumbre de Río, las Naciones Unidas (1993) expusieron lo siguiente sobre el medio ambiente (principio 15): “Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”.
De este modo, la degradación ambiental en marcha es producto de la falta de cultura ecológica y la visión de corto plazo, ausente de sostenibilidad, de los políticos de turno. Dicho de otro modo, hoy en día los que gobiernan son ecocidas e insensibles, disfrazados de servidores públicos.
Márlet Ríos
Escritor, investigador social UNMSM