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Fiscales, fiscalizadores municipales y la red clandestina de prostitución que Gobierna Lima

El poder de la corrupción somete a buenos policías. Por eso crece el número de asilados peruanos por violencia política en el Perú. Cada vez más son los efectivos de la institución policial que buscan ponerse a recaudo al verse ‘acorralados’ por acusaciones fiscales por abuso de autoridad que fueron archivadas y que se reabren de forma inexplicable.

¿Por qué el poder corrupto somete a la policía cuando hacen bien su trabajo?

Efectivos policiales son vulnerables ante un aparato judicial que los acusa luego de haber sido los acusadores, cuando se busca erradicar la prostitución de la zona centro de la ciudad de Lima. Como el jirón Zepita, conocido foco del ejercicio del meretricio de alto riesgo.

Es ahí donde las investigaciones policiales han llegado a detectar que los hostales donde se ejerce la prostitución, al ser clausurados por la policía, en cuestión de días reaperturan bajo permisos otorgados por el área de fiscalización de la municipalidad.

Coludidos para operar con impunidad, la mafia de prostitución clandestina corrompe instituciones como la Fiscalía y la gerencia municipal. No habría otra forma de entender que efectivos de la PNP, tras realizar una investigación de oficio, y habiendo recabado información determinante para proseguir con el caso, sean denunciados por el mismo Poder Judicial, precisamente por los cargos imputados a los funcionarios que permiten el proxenetismo: abuso de autoridad.

La opinión pública debe saber que la guerra contra la corrupción la estamos perdiendo en el Perú, está enquistada en los poderes del Estado Peruano y permite que la mafia de la prostitución clandestina haga lo que le dé la gana, bajo un empoderamiento malsano que ejerce presión y amedrentamiento para seguir operando.

Prueba de ello, es un audio que viene circulando en redes sociales y que próximamente se difundirá en señal abierta, donde un fiscal, cuyo nombre aún se mantiene en reserva, llama a un efectivo policial, involucrado en la investigación de trata de personas y prostitución en el Cercado de Lima, y lo presiona para retraer su declaración, argumentando que ‘era lo más conveniente’.

El Perú necesita combatir la corrupción desde la raíz. No se les puede desamparar jurídicamente al personal de la Policía Nacional del Perú. Es momento de empoderar a la gente que realmente pone el pecho por el país.



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