Juan Antonio Bazán, profesor de ciencia política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, señala que el Perú no tiene dirección política ya que el Gobierno de Pedro Castillo pierde el timón, además agrega que designación de Daniel Salaverry en Perupetro es un error ya que este personaje no suma a la administración gubernamental.
¿Que impresión deja el Gobierno en la primera semana del año? ¿Habrá cambio de ministros?
La primera impresión es que él Perú de estos días carece de un Gobierno. La categoría "Gobierno" inicia su genealogía en la metáfora de un timón de barco. En general, el régimen de Pedro Castillo es como un barco que por momentos pierde el timón, y que por coyunturas como ésta tiene varios timones. Se trata de un Gobierno que tiene direcciones diferentes y hasta opuestas, es tan anárquico que solo es comparable a los gobiernos más desordenados del siglo diecinueve, de cuando el Perú estaba aprendiendo a ser país. Por el tiempo que dure, por la premisa equivocada de que la gobernabilidad se adquiere en la recomposición permanente del Poder Ejecutivo, éste será el Gobierno que tendrá la mayor cantidad de ministros de estado.
¿Las declaraciones del ministro de Justicia Aníbal Torres bajan el raking del presidente Castillo ante la prensa?
Aníbal Torres Vásquez, que es profesor de derecho civil, conoce la separación de las esferas de lo público y lo privado, pero también debe tener presente que el ejercicio de un cargo público, y el propio proceso político, implican la irrupción de lo público en la vida privada de quien ejerce la presidencia de la República. También debe entender que su labor de ministro de estado no consiste en ser el niñero del presidente, en cuidarlo de los procuradores y de los periodistas. Aníbal Torres es el mejor ministro, pero es el peor niñero presidencial.
¿Qué se sensación deja el Gobierno con la presencia de Daniel Salaverry como presidente de Perupetro?
Teóricamente la designación de Daniel Salaverry en este cargo de confianza es parte de la estrategia presidencial por hacer alianzas que le garanticen gobernabilidad. Pero, en la realidad, Salaverry no le suma nada al gobierno, ni conocimiento técnico, ni votación congresal, ni legitimidad social. Su designación es un error. Es más, hasta se ve feo.