Miscelánea

Una antigua relación, una nueva agenda

2026-02-02    Fuente: Centro para las Américas    Autor: JUAN CARLOS CAPUÑAY CHAVEZ*

El Congreso de la República, mediante D.L. 32067, del 24 de mayo de 2024, declaró el 1 de febrero como “Día de la Confraternidad Peruano-China”, como un homenaje a los antiguos lazos históricos y económicos que unen a ambos países; y, como un reconocimiento a la contribución de la comunidad de descendientes de China en el desarrollo cultural, económico y social del Perú. 

En razón que el “Día de la Confraternidad Peruano-China" coincide en cada oportunidad con las actividades del Año Nuevo chino, su celebración enriquece la fusión existente entre ambos pueblos. 

Los vínculos entre el Perú y China tienen su referente histórico y político en el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, firmado el 26 de junio de 1874, en Tianjin, China. Dicho Tratado ha tenido un particular significado en el devenir de las relaciones entre ambos países, toda vez que sus disposiciones trascienden la coyuntura que les dio origen, es decir los sucesos de 1872 en torno al trabajador culie que escapó de la nave María Luz en el puerto de Yokohama, Japón, en tránsito hacia el Perú. Las autoridades japonesas, con el respaldo de potencias europeas, acogieron a dicho trabajador que estaba siendo trasladado al Perú para trabajar en las plantaciones en el norte del país.  

Como respuesta a esta situación, el Gobierno del Perú nombró al enviado especial García y García, con el encargo de acordar un instrumento que garantice el libre tránsito de trabajadores chinos para fines de trabajo, comercio o residencia. El Tratado sentó las bases para una normalización en el tránsito de trabajadores chinos en Japón y una estabilidad en la economía nacional, al poder suplirse el déficit de mano de obra. La primera migración de ciudadanos chinos ya se había registrado en 1849, a bordo de la nave danesa Frederick Wilhem, compuesta por 79 personas. Entre 1849 y 1874 se registró un total de 150.000 personas.  

Pero es recién en noviembre de 1971, en Ottawa, Canadá, que el Perú estableció formalmente sus relaciones políticas y diplomáticas con la República Popular China, fundada en 1949, no obstante, las presiones recibidas para bloquear tal decisión. China era ya un mercado importante para productos peruanos y la comunidad china y sus descendientes ya se habían integrado al seno de la sociedad peruana. Mediante dicho tratado el Perú reconoció a la República Popular China como la única representante del pueblo chino.  

En el año 1972 ambos Gobiernos suscribieron un acuerdo económico que estaba dirigido a configurar un punto de inflexión en las relaciones económicas y comerciales bilaterales, dando lugar a importantes posibilidades para el desarrollo nacional. Al margen de distintos acuerdos puntuales de cooperación suscritos entre ambos Gobiernos para regir sus relaciones bilaterales, hoy en día dichas relaciones se rigen por una innovadora estructura alrededor de cuatro instrumentos, que engloban los intereses de las dos partes y su voluntad de convergencia en los distintos de su agenda bilateral. Esta estructura está compuesta por el Tratado de Libre Comercio (TLC) de 2008, suscrito en el marco de la Cumbre de Líderes de APEC de dicho año en Lima. El TLC de 2008 ha permitido que China se convierta en el importante socio comercial el Perú   y en el importante destino de sus exportaciones. Luego, la Asociación Estratégica Integral, de 2012, que ha hecho posible la realización de importantes inversiones y de un flujo constante de transferencias de tecnología, buenas prácticas y experiencias. En 2014, la creación del Comité de Diálogo Económico y Estratégico, que reúne a los sectores privado y público de ambos países para examinar y aprobar inversiones, intercambio e tecnologías y comercio.  Por último, el Plan de Acción Conjunta de 2016, que identifica y define las áreas y líneas de cooperación en los sectores de interés común.  

En cuanto a las inversiones chinas en el Perú, debe mencionar que, en 1992, la empresa Shougang Corporation efectuó su mayor y primera inversión en América Latina, en las minas de Marcona, por medio de la empresa Shougang Hierro Perú, que hasta hoy cumple un rol principal en las actividades mineras del país. Asimismo, la empresa China National Petroleum Corporation (CNPC), con el nombre de SAPET en el Perú, efectuó también una importante inversión en la exploración y explotación de recursos energéticos cuyos beneficios son percibidos hasta el momento. Debe también ponerse de relieve la inversión de MGM en las minas de cobre de Las Bambas, una de las mayores en América Latina. Asimismo, las inversiones de Chinalco, las de Zhinshao en el proyecto Pampa de Pongo, entre otras. En el ámbito de las telecomunicaciones, y el desarrollo digital, debe ponerse de relieve la contribución de la empresa de tecnología Huawei en el proceso de transformación digital y la conectividad digital en el interior del país, que ha favorecido y facilitado la puesta en marcha de las iniciativas de desarrollo integral y mejorado los niveles de la educación y la medicina a distancia.  

Desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, han sido diversas las visitas oficiales y de trabajo efectuadas en ambas capitales, pudiendo destacarse en las últimas décadas la del presidente Alberto Fujimori en 1991, la del presidente Alan García, del presidente Ollanta Humala, del Kuczynski y de la presidenta Dina Boluarte en 2024. Por parte de China, la visita del primer ministro Li Peng en 1994, la del presidente Hu Jintao en 2008 y las del Presidente Xi Jinping. Estas Visitas han permitido afianzar políticamente las relaciones y consolidar la ejecución de proyectos de interés común.  

Como uno de los elementos centrales de su política de Gobierno, el presidente chino Xi Jinping ha promovido distintas iniciativas en favor de un desarrollo equilibrado y compartido en el concierto internacional. Una de sus principales propuestas es la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que busca de interconectar los esfuerzos de desarrollo, en particular del llamado Sur Global.  En la actualidad el número de países que participan en esta iniciativa vienen llevando adelante proyectos convergentes de desarrollo, por medio de mecanismos de conectividad física, marítima o digital, compartiendo estrategias de crecimiento de sus economías. Debe ponerse de relieve que, de acuerdo con sus regulaciones, los Gobiernos participantes de esta iniciativa tienen el derecho de elegir el cronograma, metodología de trabajo y los sectores que se beneficiarían con los proyectos que se ejecutarían, es decir, se deja a cada participante la libertad de elegir los proyectos y programas, sin condicionamiento alguno. 

El Perú participa en este proyecto y ha sido beneficiado con la construcción del Mega Puerto de Chancay, la mayor infraestructura logística y portuaria del Pacífico Sur, que permitiría que el comercio exterior del Perú, al igual que el de América Latina, tenga un acceso directo, con un menor costo y un menor tiempo, al mercado de China y el resto de países asiáticos. El Puerto de Chancay y la conectividad física hacia y ese el interior del Perú y los países vecinos representará una propuesta de desarrollo integral, pues permitirá no solo más comercio sino también mayores inversiones. En el mismo sentido, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, con sede en China, representa una fuente importante y no condicionada de financiamiento para el desarrollo, a la cual pueden tener acceso los países miembros del Tercer Mundo. El Perú es miembro de dicha fuente internacional de financiamiento. En el contexto multilateral, debe resaltarse la propuesta del presidente Xi titulada Iniciativa para el Desarrollo Global, en las Naciones Unidas y que ha recibido el respaldo de la comunidad mundial.  

Sin embargo, las relaciones bilaterales con China van más allá de sus ámbitos económico y político, para tocar los fundamentos de una relación franca de pueblo a pueblo. En el Perú reside la mayor comunidad de descendientes chinos en América Latina y la segunda en el hemisferio occidental, lo que ha dado lugar a un proceso de transculturación y la creación de un lenguaje o terminología propia, que ha sido asimilado como parte de la personalidad nacional. Los vocablos chifa, taipá, holantao, kion, tusán, entre otros, de un uso diario y difundido en el país, son de origen chino, pero ya son parte de la llamada "peruanidad". Más aún, en el Perú existe el Barrio Chino más antiguo de la región, donde está ubicado en el Templo Budista más antiguo de América Latina, fundado en 1868. De igual forma, en la gastronomía, existen platos típicos de origen chino, como es el caso del lomo saltado, tallarín saltado, tacu tacu, entre otros. 

En sus fundamentos y su formación, la relación bilateral del Perú con China es una relación humana y cultural muy antigua.  Esta cercana relación es la mejor manifestación de la identificación cultural entre ambos pueblos, de la existencia de un sentimiento de hermandad o identidad para guiar sus vínculos, de una voluntad expresa de sostener encuentros amplios a pesar de las vicisitudes enfrentadas en el tiempo y edificar así una agenda con miras a un futuro compartido. La conmemoración del Día de la Confraternidad Peruano China, el 1 de febrero, será el mejor homenaje a esta relación. 

*Juan Carlos Capuñay Chavez fue director ejecutivo de la Secretaria Internacional del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico y embajador del Perú en China, Japón y Singapur. 



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