Vladimiro Del Castillo Narro, 71 años de edad estudió Educación en Filosofía y Ciencias Sociales, Maestría y Doctorado en Ciencias de la Educación, Agronomía, Periodismo y Entrenador de Fútbol. Además, varios años de Ingeniería Agrónoma, Economía y Medicina Humana. He sido rector de la UNE La Cantuta y actualmente es vicerrector académico en la misma casa de estudios.
Su historia en empezó en la región Ancash y hoy nos cuenta como ha sido su vida como educador, periodista, entrenador de fútbol y poeta.
¿Cuénteme su historia desde su nacimiento en Ancash hasta su graduación en Filosofía y Ciencias Sociales?
Nací en Ancash. Pasé mi infancia y pubertad en valles interandinos de la sierra y varios puertos de la costa peruana. Me expulsaron del Pedro A. Labarthe de La Victoria por liderar la toma del colegio ante la dictadura de los auxiliares. Fui alfabetizador a fines del régimen de Velasco Alvarado. Me gradué y titulé de profesor en 1973.
¿Desde un punto de vista académico hay algún desfase entre la educación del siglo XX y el siglo XXI?
En lo esencial, a despecho de lo que se cree, sigue la educación magistrocentrista, falta de creatividad, criticidad y poco trabajo colectivo. El cambio es más de forma: en el siglo XXI hay más recursos tecnológicos, superabundancia de información disponible, nula autonomía profesional y precariedad económica de los docentes, desfinanciamiento sistemático de la educación, políticas educativas erráticas, grave declive de los niveles de calidad en lectura, redacción e investigación en docentes y estudiantes, etc.
Veo en su hoja de vida que también ha hecho vida periodística, ¿en que medios se ha desempeñado y cómo ve usted el periodismo en la actualidad, con los medios digitales tomando más fuerza?
En periodismo solo refiero mis prácticas en RPP, en Canal 3 de Lima Este y en la Oficina de Imagen Institucional de la UNE; además de media docena de despachos o reportes a medios del interior y un poco de radio en Lima Este con Benjamín Pizarro, quien ya falleció.
Y en lo del periodismo actual en el marco de los medios digitales en ascenso, digo dos cosas: que somos nosotros los periodistas quienes profesionalmente tenemos por lo general ventajas comparativas y competitivas para emplear mejor los medios digitales; y, asimismo, coincido con los colegas que dicen "para todos hay sitio".
Hábleme de su libro “Cancionero de Ruta”, ¿qué experiencias recoge usted en este libro?
Es una miscelánea o collage: la naturaleza, lo afectivo o descubrimiento del amor, la migración a la gran ciudad, lo existencial como el paso del tiempo, el envejecimiento y la muerte; y las experiencias estéticas, aunque lo predominante es lo social (injusticias, desigualdades, luchas) y la militancia política por la paz, la libertad, la justicia integral...
¿Por qué dice usted que sus poemas tienen una orientación beligerante?
Es una beligerancia contra lo nocivo del sistema capitalista que sacralizan la propiedad privada y es injusto y antihumano por naturaleza. Confronto a este sistema como generador de pobreza, explotación, desastre ambiental, guerras, crimen transnacional, corrupción endógena, etc. Pugnamos por un sistema social cualitativamente superior.
¿Cómo define usted el antihumanismo y por qué lo plasma en su libro?
Antihumanismo es todo aquello que se opone, coacta o impide el libre desarrollo del ser humano hacia la autoconcreción de sus más elevados y nobles ideales. Antihumanos son el fascismo, la discriminación, el imperialismo, etc.
Y plasmo la lucha contra el antihumanismo en mi libro, porque es un imperativo categórico, lo asumo como un compromiso esencial de nuestra condición humana.
En su otro poemario "Asedios y Epifanías", ¿cómo define usted a la sociedad que paso del siglo XX al siglo XXI?
La cuestión no es tan simplista ni mecánica, el cambio de siglo no significa necesariamente cambio de sociedad en términos cualitativos. Si bien se habla de Sociedad de la Información, Sociedad Postindustrial y otras, lo cierto es que al continuar predominando la plusvalía en sus diversas formas como medio de acumulación de riqueza y las grandes transnacionales hegemonizando a nivel planetario, yo prefiero llamarla Sociedad Capitalista Hiperimperialista en Transición.
¿Desde su punto de vista la poesía es una forma de hacer denuncia social?
Categóricamente, opino que sí, porque entre las diversas funciones de la poesía, por ejemplo, la estética y la social, tenemos que son consustanciales o concomitantes. Y no solo para la denuncia social, sino también para generar conciencia y acción sociopolítica transformadora.
¿Cómo profesor universitario que mensaje busca dar a los jóvenes?
Que mejoren siempre integralmente como personas.
Usted es también entrenador de fútbol, ¿Cómo se animó a estudiar una carrera tan ingrata, que da alegrías y tristezas profundas con cada gol a favor o en contra?
Dado que una de mis pasiones de siempre ha sido, es y será el fútbol, no bien tuve la posibilidad, me presenté a la Escuela Superior de Entrenadores de Fútbol (ESEFUL). Allí me dieron a escoger estudiar para Entrenador o para Árbitro. No lo pensé dos veces y escogí Entrenador. Por razones bastante obvias, no le deseo a nadie ser árbitro.
¿Está pensando usted en escribir un tercer libro?
Además de pensarlo, ya actué firmando contrato con la Editorial Vicio Perpetuo Vicio Perfecto para publicar un libro de cuentos. Ya están haciendo los exteriores. Son 14 cuentos y se titula "De Satanases, Demonios y otros cuentos".
¿Dónde conseguir sus libros y a qué costo?
"Cancionero de Ruta" y "Asedios y Epifanías" se consiguen contactando al editor Julio Benavides Parra al fono 929297202; al Facebook también con mi nombre completo. El costo está entre 25 o 30 soles el ejemplar. Esta además en buscalibre.com; en Bookealos; en la Librería Lancom, en las librerías alrededor de la UNE La Cantuta y El Parque Central de Chosica, en el local del poeta José María Gahona.
También pueden conseguirlos en las frecuentes actividades culturales que organiza la Editorial, eventos en los que se sortean estos y otros libros y yo suelo también obsequiar algunos libros.